El Pacto Matrimonial

El Matrimonio es reconocido por la Palabra de Dios como una relación de pacto. Malaquías 2:14. “porque Jehová ha atestiguado entre ti y la mujer de tu juventud, contra la cual has sido desleal, siendo ella tu compañera, y la mujer de tu pacto.”

Así como con cualquier otro pacto, nuestro pacto matrimonial contiene ciertas promesas y términos. El día de nuestro matrimonio prometimos varias cosas, como el amarnos, honrarnos, cuidarnos, obedecernos, etc

La mayoría de nosotros también declaramos la duración de nuestro pacto en la frase “hasta que la muerte nos separe”.

En calidad de compañeros de pacto matrimonial, también intercambiamos todo lo que antes teníamos por separado. Según 1 Corintios 7:4, nos damos aun nuestros cuerpos el uno al otro. Todos nuestros bienes, nuestra riqueza, pertenecen a ambos. La Palabra de Dios dice que los dos se hacen uno, y en el pacto todo pertenece a ese uno.

El pacto matrimonial automáticamente señala la muerte a la vida individual. Cuando entramos al plan de Dios para el matrimonio, estuvimos de acuerdo en que ya no se trataba de “mi” solamente, sino que había llegado a ser “nosotros”. El pacto exigía que las necesidades de nuestro cónyuge tenía que colocarse antes que las nuestras, y cada cónyuge entonces tenía el derecho de exigir al otro el cumplimiento de los términos y promesas de nuestro pacto. El pacto matrimonial también se sella con un juramento o voto, tal como “acepto”, o “lo haré”. Los votos matrimoniales deben tomarse en serio, ya que la Palabra nos dice que es mejor no prometer, que prometer y no cumplir(Eclesiastés 5:4,5).

Si desea esta enseñanza màs ampliada, favor escrìbanos solicitándola.
Pastor Max Majano.

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